Alezinho tiene 12 años y una idea muy clara de su lugar en la vida de su madre.

Meses antes de la boda, se acercó a Ana Hickmann con una petición que ella no esperaba: quería ser él quien la llevara hasta el altar. No un tío, no un amigo de la familia. Él. La presentadora brasileña aceptó, y ese pacto entre madre e hijo se convirtió en el instante más recordado de su casamiento con Edu Guedes.

Cuando llegó el día, Alezinho caminó junto a ella paso a paso, sosteniéndola con la seriedad de alguien mucho mayor. Para Ana, ese brazo pequeño fue el mismo que la sostuvo en los momentos más difíciles antes de encontrar esta nueva etapa. Por eso nadie más podía ocupar ese lugar junto a ella.
