Lo más impactante es que, cuando nació, los médicos ni siquiera sabían cómo explicar lo que estaban viendo.
Mandy Sellars nació en Reino Unido con las piernas mucho más grandes que el resto de su cuerpo. El crecimiento comenzó desde sus primeros días de vida y durante años los especialistas intentaron entender qué estaba provocándolo.

Con el tiempo, sus piernas siguieron aumentando de tamaño de forma desproporcionada. Una de ellas llegó a pesar 108 kilos, mientras que la otra tuvo que ser amputada después de que Mandy desarrollara septicemia y su vida corriera peligro.
Pero incluso después de la amputación, el crecimiento no se detuvo por completo. El muñón volvió a aumentar de tamaño y llegó a medir cerca de un metro de circunferencia y pesar unos 19 kilos.
Durante mucho tiempo, su caso fue tan extraño que los médicos no tenían un diagnóstico claro ni un tratamiento establecido. Finalmente, investigadores analizaron su ADN y desarrollaron una terapia experimental para intentar frenar el crecimiento. Mandy contó que, tras comenzar el tratamiento, sus piernas incluso empezaron a reducirse un poco.
Después de pasar gran parte de su vida sin saber exactamente qué ocurría con su cuerpo, Mandy terminó convirtiéndose en uno de esos casos que obligan a la medicina a buscar respuestas nuevas.
