
Gabriel Batistuta jugó con Maradona, vio crecer a Messi y los conoce a los dos. Ahora tiene 57 años, y frente al ex defensor inglés Rio Ferdinand se animó a decir lo que muchos piensan y pocos dicen en voz alta.
“Maradona y Messi son diferentes”, empezó. Y puso los números sobre la mesa: “Messi anotó 1000 goles y Maradona mucho menos”. Son sus cifras, dichas a ojo, no un dato oficial.
Sin embargo, la discusión existe. Porque Batistuta no se quedó en los goles.
“Maradona fue y es el top”, dijo. “Pudo jugar, pudo manejar al réferi, a los oponentes, era capaz de hacer cosas increíbles.” Y después vino la parte que se compartió en todos lados: Messi también puede hacerlo, “pero pienso que no tiene el mismo carisma”.
No fue un ataque. Batistuta valoró la carrera de Messi y lo describió como lo que es, “un chico tranquilo”. Maradona, en cambio, “no lo fue”. Uno hacía silencio y se iba a casa con el partido ganado. El otro convertía cada cancha en un escenario.
Ese es el fondo de la comparación. Messi es el que acumula, el que no falla, el que sostiene a una selección con su fútbol. Diego era el que hacía que el estadio entero se creyera algo imposible.
Y lo dijo el mismo hombre que, en esa misma charla, confesó que Maradona “murió solo como un perro” y que se culpa por no haber sido uno de sus sostenes. Alguien que lo quiso de verdad.
No se trata de quién ganó más. Se trata de quién hizo que el mundo se enamorara.
