Marcela Reyes vive en Jutiapa, Atlántida, y hace casi tres décadas está convencida de algo que parece salido de una pesadilla: dice que dos cocodrilos viven dentro de su estómago. Les puso nombre, como si fueran parte de la familia. Uno es Fredy. El otro, Gustavo.

Para ella no hay duda alguna. Asegura que todo comenzó con un hechizo de brujería hace 28 años, y desde entonces convive con esa certeza que no la ha abandonado ni un solo día. Ahora pide ayuda a su comunidad y a las autoridades locales, buscando una respuesta que la libere de lo que siente que carga por dentro.

El relato se volvió viral en redes y dividió opiniones entre quienes sienten pena por su situación y quienes creen que necesita atención médica urgente. 🐊😳
