Yusif tenía 5 años cuando una serpiente le mordió la mano en una aldea de Sierra Leona, cerca de Mariba Town.

El dolor subió hasta el codo y en poco tiempo todo el brazo estaba amoratado y con ampollas. No había ambulancia. Un curandero le dio hierbas para tragar y no funcionaron. Su madre, Mariama, ahorró lo que pudo para llevarlo a un hospital. Allí, los médicos hablaron de amputar. Ella dijo que no.

Los años pasaron y la piel muerta del brazo se fue contrayendo. Yusif, avergonzado, dejó de jugar fútbol y escondía el brazo bajo la camisa. Esperó siete años por una solución, hasta que el buque hospital Global Mercy, de la ONG Mercy Ships, le abrió la puerta de una cirugía reconstructiva gratuita.

Ahora, según la organización, Yusif ya puede usar el brazo y volver a la escuela. Un niño que pudo perder un brazo y que lo conserva porque su madre se negó a aceptar un “no tiene arreglo”.
