Maricarmen tenía 87 años y una petición sencilla: terminar sus días en el lugar que había sido su hogar durante prácticamente toda su vida. Vivía desde 1956 en el mismo piso de Madrid, pero una larga disputa por su contrato terminó con su desahucio el pasado 23 de septiembre.
Ese día tuvo que abandonar la casa donde había pasado siete décadas. Salió en camilla y terminó ingresada en el Hospital Gregorio Marañón debido a un cuadro de estrés y agotamiento severo.

Pero incluso desde una cama de hospital, Maricarmen siguió pensando en los demás.
“No he logrado defender mi casa, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya”, dijo en uno de los mensajes que grabó tras el desalojo.
Su historia ya había trascendido las paredes de aquel piso. Miles de personas comenzaron a movilizarse, las protestas se extendieron y su nombre terminó convertido en un símbolo de quienes temen perder el lugar que llaman hogar.
Maricarmen todavía conservaba una esperanza. Tras las movilizaciones, se alcanzó un acuerdo que permitiría que regresara a su vivienda. Sin embargo, no alcanzó a cumplir ese deseo.
El 7 de octubre, dos semanas después de abandonar su casa, Maricarmen murió en el hospital a los 87 años.

Hasta el final quiso que su historia sirviera para alguien más. En uno de sus últimos mensajes dejó una petición que terminó convirtiéndose en su legado:
“Os pido a todos valor, defended lo que es vuestro”.
Maricarmen no logró volver a su casa, pero consiguió que miles de personas comprendieran por qué ella nunca quiso dejar de luchar por ella.
