La lista era simple: una plancha y una tabla de planchar. Nada del otro mundo. Pero Mario Balotelli nunca hizo nada como se lo pedían.
El delantero italiano, entonces figura del Manchester City, salió de compras con un grupo de amigos y volvió a casa sin una sola cosa de la lista.

En cambio, llegó con un trampolín gigante, un set de carreras, dos Vespas y una mesa de ping-pong. Su madre, que estaba en Inglaterra supervisando de cerca a su hijo, no lo podía creer.

El episodio se conoció gracias a un informante cercano a la familia que lo contó en Twitter, y terminó siendo apenas otro capítulo en su loco paso por Inglaterra.
Balotelli, fiel a su estilo, respondió el domingo siguiente de la única forma que sabía silenciar las críticas: anotando un gol en el derbi contra el Manchester United.
