Marius Borg Høiby, de 29 años, fue condenado este lunes por el Tribunal de Distrito de Oslo a cuatro años de prisión por dos violaciones cometidas contra mujeres que se encontraban dormidas o en estado de incapacidad. Una de esas agresiones ocurrió en 2018 dentro de Skaugum, la residencia oficial del príncipe heredero Haakon y de su madre, la princesa Mette-Marit. La otra tuvo lugar en marzo de 2024 durante una fiesta en Oslo. Høiby no es miembro de la Casa Real noruega —es hijo de una relación anterior de Mette-Marit—, pero su caso sacudió a la monarquía desde el primer día.

La condena podría haber llegado mucho más lejos: enfrentaba 40 cargos y una pena máxima de 16 años. La fiscalía había pedido 7 años y 7 meses. El tribunal lo absolvió de otros dos cargos de violación por falta de pruebas concluyentes, pero sí lo halló culpable además de maltrato repetido a una expareja, amenazas e infracciones de tráfico. Admitió haber transportado 3,5 kilos de marihuana y reconoció problemas con el alcohol, las drogas y su salud mental.

Lo que cerró cualquier margen de compasión institucional fue su pedido de libertad provisional para acompañar a su madre, gravemente enferma. El tribunal lo rechazó. Høiby permanecerá tras las rejas, donde ha estado desde principios de febrero de 2026. El privilegio de nacer cerca de una corona no alcanzó para esquivar la justicia.

