Marta Bunda tiene 25 años, nació en Imola y creció como cualquier otra chica italiana. Este año ganó el título de Miss Bologna 2026 y con eso se ganó un lugar en el certamen nacional de Miss Italia.

Lo que nadie esperaba es que ese logro se convirtiera en un campo de batalla. Sus rasgos afrodescendientes abrieron una pregunta que Italia lleva décadas evitando: ¿qué significa realmente ser italiana? Algunos sectores conservadores hablan de reemplazo poblacional y de una supuesta pérdida de la identidad mediterránea, como si la nacionalidad se midiera en el color de piel.


No es la primera vez que pasa. En 1996 fue Denny Méndez, de ascendencia dominicana, quien recibió la misma corona y la misma controversia. Casi treinta años después, la historia de Marta demuestra que el país todavía no se pone de acuerdo sobre a quién le pertenece su propia definición de belleza.
