Matvey Safonov llegó a París hace dos años y decidió que el francés sería su otra cancha de entrenamiento.
El arquero ruso del PSG confesó que aprender el idioma se volvió su pasatiempo favorito, casi una obsesión sana: agenda clases con poca anticipación, aprovecha cada hueco libre.

Safonov admite entre risas, que el género de las palabras lo sigue derrotando. “Un” o “une” es un enigma que todavía no resuelve, así que en la panadería pide dos, así evita equivocarse.

Pero detrás de la anécdota hay algo más grande. Para Safonov, hablar francés no es solo comunicarse, es una forma de respeto hacia la ciudad que lo recibió y hacia el club que lo vistió de campeón.
Ojalá más futbolistas tengan esa misma humildad.
