May Martínez esperó 31 años para ver ejecutar a la mujer que asesinó a su hija, pero terminó viendo cómo sobrevivía a dos inyecciones letales. Al salir de la prisión, indignada, dijo: “Quiero ir a matarla yo misma”

Por Rodrigo Martínez
6 October, 2026

Christa Pike tenía 18 años cuando participó en el asesinato de Colleen Slemmer, en Knoxville. Tenía 50 cuando Tennessee intentó ejecutarla por inyección letal el 30 de septiembre de 2026.

El procedimiento se interrumpió tras más de una hora. Según sus abogados, Pike seguía con vida, roncaba con fuerza y fue trasladada en una ambulancia a un hospital. Habría sido la primera mujer ejecutada en ese estado en más de 200 años. Tras el intento, el gobernador Bill Lee suspendió todas las ejecuciones del año y ordenó una investigación independiente.

May Martinez, la madre de Colleen, había reunido dinero con su esposo para viajar desde Florida y presenciar la ejecución. Dijo que llevaba décadas esperando. Pike nunca negó su culpabilidad: su defensa sostiene que era una joven con una enfermedad mental y una infancia marcada por el abuso.

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