Nadie le preguntaba por su actuación.
Después de Bridget Jones, a Renée Zellweger solo le preguntaban una cosa: cómo había bajado las 30 libras que subió para el papel. Ella lo notó rápido. Cada entrevista terminaba en lo mismo, como si su talento pesara menos que su talla.


En una charla con Oprah Winfrey que circuló poco y volvió a hacerse viral años después en TikTok, decidió responder distinto a como se esperaba.
No dio trucos ni rutinas. Dijo algo que incomodó a más de uno: “Me entristece tanto porque parece implicar que una forma de ser es aceptable y la otra no tiene valor, y eso simplemente no es cierto”.


Hoy, con celebridades bajando de peso a un ritmo que preocupa a médicos y fans por igual, esa frase encontró un público nuevo que la entiende mejor que en 2001.
