“Me gustan mis arrugas”. Con esa frase, Gwyneth Paltrow explicó cómo ha cambiado su relación con el paso de los años y con los signos visibles del envejecimiento. La actriz, que tiene 53 años, ha hablado abiertamente de su intención de aceptar los cambios que experimenta su rostro.

Paltrow ha planteado el envejecimiento desde una perspectiva alejada de la necesidad de ocultar cada señal del paso del tiempo. Para ella, las arrugas también forman parte de los años vividos y de las experiencias que han acompañado su vida, por lo que prefiere reconocerlas en lugar de sentir que debe eliminarlas.

Al mismo tiempo, la actriz ha señalado que aceptar el envejecimiento no significa dejar de cuidarse. Su intención es envejecer sintiéndose bien y procurando mantener su bienestar, mientras reconoce que su rostro cambiará con el paso del tiempo.

