
Sacha tenía puesto su arnés cuando alguien decidió dejarla sola para siempre.
La abandonaron en Usaquén, con una nota escrita a mano: “Me llamo Sacha, me pueden ayudar, me quedé sin familia”, con un corazón dibujado al final, como si eso alcanzara para pedir perdón. Era la noche del domingo 30 de agosto. La perrita, aterrada, no dejó que nadie se acercara y terminó huyendo antes de que alguien pudiera rescatarla.
Lo que siguió fue una cacería contra el tiempo: el edil Andrés Ardila difundió el caso y pidió ayuda a Protección Animal, mientras los vecinos armaban grupos de WhatsApp para rastrearla. La encontraron horas después, cerca de la calle 100 con Autopista Norte, y la llevaron a revisión veterinaria. Hoy Sacha está a salvo en un hogar de paso, esperando que alguien le dé lo que esa nota pedía a gritos: una familia que no la vuelva a dejar sola.
