Tenía 24 años y un contrato firmado cuando todo cambió.
Dakota Johnson lo recordó en el podcast Good Hang, de Amy Poehler: dijo sentirse «atrapada legalmente» en Cincuenta sombras de Grey. Había aceptado trabajar con otro actor y con un guion escrito por otra persona, pero el proyecto terminó siendo muy distinto. Cuando se dio cuenta, ya tenía un compromiso contractual.

A eso se sumaba lo más difícil: las escenas íntimas. En aquel entonces no existían los coordinadores de intimidad que hoy ayudan a poner límites y dar seguridad a los intérpretes. «Se esperaba que simplemente lo resolvieras por tu cuenta, en tiempo real, frente a todos. Es intenso», contó.

Aun así, hoy mira hacia atrás con orgullo por haber sido valiente. Una confesión que muestra cuánto ha cambiado la conversación sobre los límites de los actores… ¿y cuántos rodajes funcionaban así sin que nadie lo cuestionara? 🎬

