Iara Ferreira compraba sola en un supermercado de Miami cuando, según cuenta, un empleado se le acercó y le pidió que se fuera.


La modelo e influencer brasileña dice que el hombre, también brasileño, la reconoció de su cuenta de OnlyFans y dio por hecho que iba a exhibirse y grabar contenido dentro del local. Ella lo niega: afirma que su look “no era escandaloso”, que es el mismo que usa a diario en Brasil y que nunca le había pasado algo así.




“Me sentí humillada, estaba en shock cuando me sacó del mercado gritando”, declaró a un medio británico. Para ella, lo ocurrido es puro prejuicio: “Es solo porque soy hot”. Ferreira admite que graba en público, pero asegura que siempre lo hace con discreción y sin molestar a nadie.


No es la primera vez que la juzgan por su trabajo. Contó que en una playa de Brasil, con un traje de baño tipo tanga, tres mujeres la llamaron “ignorante” y le preguntaron si vendía fotos desnuda.


¿Prejuicio por su trabajo o justificada la acción de sacarla del recinto?🤔
