Médicos creyeron que viviría menos de una hora, pero sobrevivió y hoy predica la Palabra: “Dios creó un cerebro en mi cabeza”

Por Carlos Valencia
27 August, 2026

Los médicos ya se habían despedido de él.

Jacob King nació en Estados Unidos con una condición congénita grave, similar a la hidranencefalia, donde gran parte de los hemisferios cerebrales no llega a formarse. El pronóstico fue tajante: no viviría más de una hora. Sus padres lo sostuvieron esperando lo peor.

Esa hora pasó, y también los días, los años. Jacob creció, se casó y hoy recorre iglesias junto a su esposa contando su historia a través de los Ministerios Hijos de la Justicia y en su libro “Nacido sin cerebro”. Él lo atribuye a un milagro divino. La medicina ofrece otra explicación: su tronco encefálico quedó intacto, sosteniendo las funciones vitales, mientras el tejido restante desarrolló una plasticidad poco común.

Ciencia o fe, lo cierto es que Jacob sigue de pie donde nadie esperaba que llegara a caminar.

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