Un pulpo entero. Eso fue lo que los médicos del Hospital Tan Tock Seng encontraron dentro de la garganta de un hombre de 55 años que llegó a urgencias quejándose de dificultad para tragar después de una cena de mariscos. 🐙

El escáner CT mostró una masa densa en el esófago. La endoscopía confirmó lo impensable: el animal estaba alojado a apenas cinco centímetros de la unión entre el esófago y el estómago. Primero intentaron empujarlo hacia abajo con la técnica estándar, pero el pulpo no cedió — y forzarlo más habría perforado el esófago. Entonces los médicos hicieron algo que pocas veces se ve: introdujeron el endoscopio más allá del pulpo, giraron la cámara desde adentro del estómago y lo extrajeron jalándolo por la cabeza con unas pinzas. 😮

Dos días después, el hombre estaba en casa. El caso fue publicado en una revista médica y difundido por la Asociación Americana de Gastroenterología, que también reveló las imágenes. Hay cenas que uno no olvida.
