Pamela Cook, de 65 años, vivía en Lincoln, Inglaterra, y en el otoño de 2023 empezó a sentir algo que no podía explicar: mareos constantes, dolores de cabeza, olvidos que la asustaban a ella misma. Fue al médico buscando respuestas. Le dieron una etiqueta equivocada: depresión. Antidepresivos y, cuando no mejoró, la orden de “darle más tiempo” al tratamiento. 😔

Mientras tanto, algo crecía dentro de su cabeza y nadie lo estaba viendo. Su hija, Clair Bowkett, cuenta que todo cambió el día en que Pamela bajó las escaleras y olvidó por completo para qué lo había hecho. El miedo en sus ojos alertó a su esposo Dave, que la llevó de urgencia al hospital. Ahí, una resonancia reveló lo que meses de consultas no habían detectado: un tumor cerebral agresivo.

Pamela murió en marzo de 2024. Su historia, difundida por la organización Brain Tumour Research, deja una pregunta que incomoda: ¿cuántos diagnósticos de depresión están, en realidad, escondiendo algo que se puede tratar a tiempo? 💔
