Un corazón de un donante fallecido volvió a latir fuera del cuerpo. En 2019, médicos de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, lo conectaron a un sistema de perfusión caliente que le suministró sangre, oxígeno y electrolitos y después lograron trasplantarlo con éxito.

Fue el primer trasplante del país con un corazón de un donante adulto fallecido por criterios circulatorios. Habitualmente, se usaban órganos de donantes con muerte encefálica, cuyos corazones aún latían.

Recuperar el latido tras el cese de la circulación abrió otra vía para obtener corazones, con el potencial de beneficiar a miles de pacientes en espera.
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