Merah tenía 8 años. Elias, 7. Nahtahn, 6. Gabriel apenas 2, y Abigail, la más pequeña, solo 1.

Los cinco eran hijos de Timothy Ray Jones Jr., un ingeniero informático de Lexington, Carolina del Sur, que en agosto de 2014 les quitó la vida en la casa familiar y luego condujo más de 700 millas con sus cuerpos durante nueve días, hasta que la policía lo detuvo en un retén en Mississippi.

En el juicio, mientras el jurado deliberaba su sentencia, ocurrió algo que nadie esperaba: Amber Kyzer, la madre de los cinco niños, subió al estrado y pidió que no lo condenaran a muerte. Ni el dolor más profundo que puede sentir una madre logró apagar en ella la compasión. El jurado tardó menos de dos horas en decidir lo contrario, y en 2023 la Corte Suprema de Carolina del Sur confirmó esa condena.

