Meryl Streep tenía 29 años y esta era su primera película grande. La escena era una discusión matrimonial. El guion no decía nada de un golpe.
Dustin Hoffman la abofeteó de verdad.

Fue en el rodaje de Kramer contra Kramer, en 1979. Streep interpretaba a Joanna Kramer, una madre que abandona a su hijo y vuelve a reclamarlo. Era su primera toma en su primera gran película. Nadie le avisó lo que iba a pasar.
El golpe le dejó la mano marcada en la cara. El estudio se quedó en silencio. Nadie dijo nada. Nadie paró la cámara.
Años después, en una entrevista con The New York Times en 2018, Streep contó lo que sintió aquel día. Dijo que fue real y que se ve en la película.
No fue la única vez. En otra escena, Hoffman rompió un vaso contra la pared sin avisar, y los pedazos volaron cerca de ella.

La película ganó cinco premios Oscar, entre ellos mejor película, mejor actor para Hoffman y mejor actriz de reparto para Streep.
Streep y Hoffman nunca volvieron a trabajar juntos.
A veces el aplauso más grande esconde la herida que nadie quiso ver.
