Messi había vuelto a Rosario para despedir a su papá, y en medio de ese dolor tan privado, aparecieron los fotógrafos.

Una foto bajándose del avión. Otra despidiendo el cajón. Otra junto a sus hermanos. Como si el funeral fuera un partido más para cubrir, eso es lo generó la indignación de todos.

“¿Hasta dónde llega el límite de querer ser noticia?”, preguntó Davoo, un youtuber argentino, recordando que Messi atraviesa quizás el momento más duro de su vida.
Su reclamo no fue contra la fama de Messi, sino contra quienes olvidaron que detrás del ídolo hay un hijo llorando a su papá, y que ese dolor no debería tener testigos escondidos con cámara en mano.
