Lionel Messi, 39 años, falló un penal ante el arquero egipcio Mustafa Shubair en pleno Mundial 2026. Y por un rato, sintió que le había fallado a todo un país.

Argentina caía 2-0 en Atlanta y el capitán cargaba con esa culpa cuando remontar parecía imposible. Pero dio una asistencia, marcó el empate y vio cómo Enzo Fernández sellaba el 3-2 en los minutos finales.

Cuando el árbitro pitó el final, Messi no corrió a festejar. Se quedó a un costado, llorando, agotado, mientras sus compañeros se abrazaban.
En zona mixta explicó sus lágrimas: “Hoy fue muy difícil, nadie te regala nada. La vi fea de verdad y era difícil, por eso el desahogo y el alivio”, concluyó.
