Lionel Messi lloraba en cancha tras marcar su primer gol ante Argelia en el Mundial 2026 y nadie sabía exactamente por qué. Él mismo admitió “días complicados” por razones ajenas al fútbol, pero no quiso dar detalles. Eso fue suficiente para que las especulaciones se desbordaran.
Primero corrió el rumor de una crisis con Antonela Roccuzzo. Después se instaló la versión de que su padre, Jorge Messi, tenía un grave problema de salud. Y en las últimas horas, la situación escaló a un nivel insólito cuando la actriz y conductora Florencia Peña, al aire en el canal de streaming argentino Luzu TV, llegó al extremo de anunciar erróneamente que Jorge había fallecido. La falsa noticia se lanzó sin ninguna fuente verificable, sin confirmación y sin el mínimo reparo, todo mientras Lionel seguía jugando el torneo más importante del mundo.
La familia no aguantó más y emitió un comunicado para frenar la circulación de esas versiones. Confirmaron que Jorge atraviesa una situación de salud, que está bajo seguimiento médico y que evoluciona favorablemente. Pero lo más contundente no fue ese parte médico: fue el reproche directo. “Expresamos nuestro profundo malestar por la falta de sensibilidad, respeto y escrúpulos”, escribieron, y pidieron que la salud de una persona no sea “objeto de especulación ni de interés mediático irresponsable”. El escándalo provocó el despido inmediato de miembros de la producción del programa y una condena masiva que incluyó al propio presidente de la Nación, Javier Milei. La privacidad de una familia en un momento difícil no debería tener precio.
