Cada vez que Lionel Messi mira al cielo después de convertir un gol, hay una historia detrás que pocos conocen del todo. 🐐

Su abuela Celia lo llevaba a entrenar de niño al club Grandoli, en Rosario, y fue ella quien convenció al técnico de las Inferiores de darle una oportunidad, pese a que lo consideraba demasiado pequeño. “Metelo a este”, le insistió hasta cansarlo. Messi tenía apenas 11 o 12 años cuando ella murió, y aunque era chico, dice que lo sufrió muchísimo: “Yo era muy pegado a ella, pasábamos muchas horas juntos”.

Hoy, cada dedicatoria al cielo es para ella. “Fue un amor muy grande. Hasta el día de hoy me cuesta hablar de ella”, confesó el capitán argentino. Detrás del jugador más grande de la historia, hay una abuela que creyó en él antes que nadie. 💙

