Jesús tenía 13 años cuando empezó a soñar con cambiar su cuerpo.

Hoy es chef en Aguascalientes, México, y se hace llamar Proyecto Anfibio. Su meta es parecerse al Hombre Anfibio de La forma del agua, la película de Guillermo del Toro de 2017. Para lograrlo ha invertido entre 16.000 y 22.200 dólares.

Empezó de forma discreta, con tatuajes pequeños y piercings en el rostro. Después llegó la división de la lengua, que según él fue el procedimiento más doloroso. Luego se extirpó las orejas y la nariz, una intervención que se complicó y tardó en cicatrizar más de lo previsto. También lleva implantes subdérmicos que modifican la forma de su cara.

El cine lo hizo con maquillaje: el actor Doug Jones necesitaba entre 2,5 y 3 horas para ponerse el traje original. Jesús decidió volver permanente ese disfraz.

Y no piensa detenerse. Dice que baraja sacarse dos dedos y bifurcar sus testículos. “No hay límites”, asegura.
