A los 22 años, Adam Curlykale escuchó un diagnóstico de cáncer de intestino grueso.
Sobrevivió, pero el tratamiento le dejó el sistema inmune debilitado, varias afecciones en la piel y una pérdida parcial de pigmento. Se sintió tan mal con su aspecto que cayó en una depresión profunda. Su primer tatuaje fue una frase pequeña en el brazo: “I am”. Después vinieron muchos más, hasta cubrir cerca del 90% de su cuerpo con tinta negra, incluidos la cara y los globos oculares. “Los tatuajes me permitieron descubrirme de nuevo”, dijo.

En julio de 2018, con 32 años, viajó de Londres a Guadalajara, México. En el Hospital Jardines se sometió a una cirugía de nulificación: le retiraron pene, testículos y pezones. Él se identifica como “nullo”, término de quienes no sienten necesidad de tener genitales. En Instagram escribió que hubo mucho sangrado, pero que por suerte no necesitó transfusión.


Nacido en Kaliningrado, Rusia, y criado en Polonia, asegura que de joven lo apedrearon por su apariencia. Hoy quiere que lo acepten tal como es.

