Martin Short subió al escenario sin el humor que lo hizo famoso.
Era el 14 de octubre, en una gala benéfica organizada por Selena Gomez en Los Ángeles, y el actor estaba ahí para presentar un premio que lleva el nombre de su hija: el Katherine Short Legacy Award. Katherine, su hija mayor, murió en febrero de 2026, a los 42 años.

En su discurso, Martin recordó que ella enfrentó durante años graves dificultades de salud mental y pidió algo sencillo y difícil a la vez: dejar de tratar esas enfermedades como algo que se esconde por vergüenza. Citó a Dolly Parton con una frase que cayó como un golpe suave: “El duelo es amor que no tiene adónde ir”. Y confesó que ese dolor no se va a ir, porque lo que amamos profundamente termina formando parte de nosotros.

Katherine era trabajadora social clínica y pasó su carrera acompañando a quienes necesitaban apoyo. Hoy el premio que lleva su nombre reconoce a personas comprometidas con sus comunidades y con la salud mental. Su familia ya no puede abrazarla, pero sigue entregando su cuidado a otros.
