Malena Pichot, activista y comediante argentina, habló en una entrevista sobre su hijo de 3 años. Dijo que el niño “parece heterosexual” porque le gustan los autos y las piñas, y agregó, entre risas, que “aún hay esperanzas” de que sea gay.
La frase se viralizó rápido y dividió a las redes. Un sector la tomó como un chiste sin mayor trasfondo, propio del humor que Pichot suele usar en sus entrevistas. Otro grupo la criticó con dureza, señalando que proyectar una orientación sexual deseada sobre un niño de 3 años es, cuanto menos, cuestionable.
El comentario reabrió un debate que no es nuevo: ¿dónde está el límite entre el humor de una madre y la presión sobre la identidad de un hijo que todavía no puede elegir nada por sí mismo? 🤔
