Josué García, de apodo ‘El Tortolita’, subió a un bus como lo hacía casi todos los días. No a trabajar, no a estudiar: a asaltar pasajeros en la ruta Palín-Escuintla, en Guatemala. Ese sábado de marzo de 2022 un pasajero armado le disparó y no llegó a bajarse del vehículo.
Su madre llegó al lugar antes de que se llevaran el cuerpo. No gritó contra el arma ni contra el sistema. Gritó por su hijo. “Mi hijo se levantó temprano a asaltar los buses, como siempre, pero me lo mataron”, dijo entre policías y cámaras. “No le hacía daño a nadie. No le disparaba a nadie, solo los asaltaba”.
Su hijo, “El Tortolita”, tenía antecedentes criminales y anteriormente había sido detenido por robo y portación de sustancias ilícitas.
Pero para ella era inocente.
