Rebecca Hardy nunca sintió el implante en su brazo izquierdo. 🩹

Se lo colocaron en marzo de 2018, en Nottinghamshire, Reino Unido, y desde el primer día algo no encajaba. Llamó a la clínica, le dijeron que esperara. Volvió meses después y le aseguraron que era “solo un implante profundo”. Así quedó, sin resolver, mientras ella seguía criando a sus dos hijos, Lexxie y Dexter.

Cuando por fin fue a retirarlo en 2021, nadie lograba encontrarlo. Tras meses de tomografías y radiografías, la respuesta llegó en 2022: el implante había viajado por sus venas hasta alojarse en una arteria pulmonar. Sacarlo podría desgarrarle la arteria, le dijeron los médicos. 💔 Hoy, casi siete años después, Rebecca sigue con él dentro, sabiendo que tardará años en poder buscar otro embarazo.
