Tenía 12 años y su madre acababa de burlarse de él.

Quentin Tarantino escribía guiones en vez de hacer tareas escolares, y Connie Zastoupil, su madre, le soltó con sarcasmo que su “pequeña carrera de escritor” ya estaba terminada. Él no dijo nada en ese momento. Pero por dentro se hizo una promesa: el día que triunfara, ella no vería ni un centavo. Ni casa, ni vacaciones, ni un Cadillac.

Décadas después, con dos premios Oscar por Pulp Fiction y Django Unchained y una fortuna de 120 millones de dólares, Tarantino contó la historia completa en el podcast The Moment, conducido por Brian Koppelman, en 2021. Ante la insistencia del entrevistador, fue tajante: hay consecuencias por las palabras que se dicen a los hijos. La única excepción que reconoce en todo este tiempo fue ayudarla a resolver un problema con el fisco estadounidense.

Su madre, ya con 75 años, respondió después en un comunicado público asegurando que está orgullosa de él y que lo ama. Pero la promesa de aquel niño de 12 años, esa sí, nunca se rompió.

