Kambou Sie tenía 10 años cuando apareció el tumor en su rostro.
Vivía en Costa de Marfil y lo que los médicos llamaron Linfoma de Burkitt fue creciendo durante 7 años. Le tapó la visión, le quitó parte del olfato y su peso le dañó la columna. En su comunidad nadie entendía qué tenía, así que casi todos lo evitaron por miedo a que fuera contagioso. Hasta su madre lo dio por perdido: “Dijo que esto no sería sanado, así que dejó de preocuparse por mí”, contó. Solo su padre se quedó a su lado.

En 2016 ese padre escribió desesperado a la Liliane Foundation, que mandó fotos y videos a un hospital de Italia. Kambou llegó en noviembre de 2017 y tras seis meses de quimioterapia, radioterapia y reemplazo de células madre, el tumor se redujo muy por debajo de su tamaño original. Después vinieron tres cirugías faciales para reparar el hueso dañado.

Aún le faltan más operaciones, pero ya tiene planes: volver a Bondoukou, regresar al colegio y, quizás, tener novia.

