Mariam Nabatanzi Babirye tenía 12 años cuando su padre la casó con un hombre mucho mayor que ella. A cambio, su familia recibió vacas y cabras.

Asegura que estaba presente cuando llegaron los animales y que no sabía que eran su dote. Al año siguiente, a los 13, dio a luz a sus primeros mellizos. Nunca fue a la escuela y no sabe leer ni escribir.


Los médicos atribuyen lo que vino después a la genética y a una hiperovulación: su cuerpo liberaba varios óvulos a la vez. Una condición médica le impedía usar anticonceptivos. Llegaron más gemelos, trillizos y hasta cuatrillizos, partos de cuatro en cuatro. En total, 44 hijos. Seis murieron y 38 siguen vivos.


En su aldea de Kasawo, en Uganda, a ella le parecía normal: su propio padre tuvo 45 hijos en distintos matrimonios.


En 2015, su marido se marchó, incapaz de mantener a una familia tan numerosa. Desde entonces Mariam sostiene sola a los suyos, que necesitan cada día 10 kilos de maíz, 7 de frijoles y 4 de azúcar.


Hoy la llaman Mama Uganda y la presentan como la mujer más fértil del mundo. Pero antes de la cifra récord hubo una niña de 12 años.
