Djed Spence, lateral del Tottenham y primer futbolista musulmán en la historia de la selección inglesa, hizo algo que nadie más hizo en la cancha del Gillette Stadium en Boston. Cuando llegó el protocolo de saludo antes del Inglaterra-Ghana, los 26 jugadores ingleses estrecharon la mano de Thomas Partey. Todos menos él.

No dio explicaciones técnicas ni tácticas. Dijo que su fe lo guiaba, que tenía que ser fiel a sus convicciones, y citó sus escrituras sin entrar en más detalles. Partey, hoy en el Villarreal, enfrenta siete cargos de violación y uno de agresión sexual en el Reino Unido, con juicio fijado para 2027 en Londres. Se declaró no culpable.

La reacción no tardó: Patrice Evra lo llamó “comportamiento de rata”, mientras Rio Ferdinand pidió respetar la presunción de inocencia. La Federación Inglesa había dejado el gesto a criterio de cada jugador. Spence fue el único que decidió no cruzar esa línea 🤔⚽
