En medio de las protestas por el alto costo de vida en Francia, hubo un momento en que nadie empujó, nadie gritó y nadie avanzó.

Manifestantes y policías llevaban tiempo enfrentados cuando, de pronto, los enfrentamientos se detuvieron. Lo que los frenó fue algo tan básico que no distingue uniformes: la sed. Unos y otros hicieron una pausa para tomar agua.

Y el detalle que más llamó la atención vino después: los propios manifestantes compartieron su agua con los agentes. Las tensiones quedaron a un lado por unos instantes, y la escena, captada en video, mostró un breve momento de convivencia entre dos bandos que minutos antes estaban frente a frente.

En una jornada marcada por el malestar y la tensión, la necesidad de hidratarse bastó para recordar algo simple: antes que manifestantes o policías, son personas.
