Mikayla Holmgren tenía 22 años cuando pisó el escenario del Ames Center, en Burnsville, Minnesota.
Era la primera mujer con síndrome de Down en competir en un certamen estatal de Miss USA. Estudiante de Bethel University, bailarina y atleta, vive en Stillwater y ya había ganado el título de Minnesota Junior Miss Amazing en 2015. Pero este año quiso ir más lejos: le preguntó a su madre, Sandi, si podía inscribirse en Miss Minnesota USA. Sandi se puso nerviosa, porque su hija había elegido el certamen de los certámenes. Aun así, Mikayla practicó caminar con tacones y ensayó entrevistas simuladas hasta sentirse lista.
No ganó la corona ni pasó a la ronda final. Se llevó dos premios: Director’s Award y Spirit of Miss USA, que los jueces deciden a partir de cartas de familiares y amigos. La carta que se leyó en voz alta la escribió una amiga de sus clases de baile. Cuando Mikayla subió a recibirlos, el público se puso de pie. “Es mi sueño”, dijo a la prensa local. La codirectora del certamen, Denise Wallace, la describió como “magnética”: todos la querían.
