Mike Tyson tenía 10 años cuando dio su primer golpe. No fue en un ring. Fue en una calle de Nueva York, después de ver a otro niño matar a una de sus palomas. Sin saberlo, así es como comenzaba la historia de Iron Mike en el boxeo.

Ese barrio lo había criado entre violencia y pobreza, pero las aves en el techo de su casa eran lo único que lo calmaba. Ese golpe, dicen quienes lo conocieron, fue la chispa que lo empujó hacia el boxeo.

“La paloma fue lo primero que amé en mi vida. No sé por qué, me siento ridículo tratando de explicarlo. Las palomas son muy parecidas a las personas”, dijo Tyson sobre su cariño por las aves.
