Milla Jovovich tenía apenas 16 años cuando decidió fugarse a Las Vegas para casarse.

Era octubre de 1992 y compartía set con Shawn Andrews, de 21 años, en el rodaje de “Dazed and Confused”, la película de culto dirigida por Richard Linklater. Entre escenas y ensayos surgió algo real, o al menos lo bastante real como para que dos actores jóvenes decidieran saltarse cualquier proceso y casarse de improviso, sin avisar a nadie.

La fiesta duró poco. Al enterarse, la madre de Jovovich actuó como su tutora legal —porque su hija seguía siendo menor de edad— y el 25 de noviembre, apenas siete semanas después de la boda, logró anular el matrimonio. Jovovich, además, vio cómo gran parte de sus escenas quedaban fuera del corte final de la película. Se alejó de la actuación por un tiempo y probó suerte en la música, hasta que en 1997 volvió al cine con “El Quinto Elemento” y se casó, esta vez, con el director Luc Besson.

