Imagínate que la naturaleza decide crear la semilla más grande del planeta, pero con la forma exacta de un trasero humano al desnudo. Esto es el Coco de Mer, una joya de la botánica que crece únicamente en las islas de Praslin y Curieuse, en las remotas Seychelles.

La realidad es que esta “obra de arte” natural no es ninguna miniatura. Cada enorme nuez puede llegar a pesar hasta 50 kilogramos al madurar por completo. Le toma entre 6 y 7 años alcanzar su peculiar y sugerente forma final. ¡Toda una eternidad para cultivar tanta tentación!

Los científicos cuidan con devoción estas raras palmeras, maravillados por la picardía evolutiva.

