Chris Tucker no esperaba que su fortuna se convirtiera en un asunto familiar.

Cuando cobró 20 millones de dólares por Rush Hour 2, en plena cima de su carrera en Hollywood, varios parientes suyos hicieron algo que él jamás imaginó: renunciaron a sus trabajos. Estaban convencidos de que el dinero de Chris ahora también era de ellos, y lo festejaron gritando que la familia entera se había vuelto rica.

Tucker no tardó en aclarar el malentendido. Con el humor que lo caracteriza, contó después en uno de sus especiales de stand-up cómo les bajó el entusiasmo con una frase que se volvió célebre: él era el único rico ahí, y más les valía volver a buscar empleo antes de quedarse sin nada. Entre risas del público, la anécdota terminó mostrando algo más serio: la fama trae dinero, pero también expectativas ajenas que hay que saber frenar a tiempo.
