En el año 1970 se dio un cara a cara previo a la pelea entre el argentino Oscar “Ringo” Bonavena y Muhammad Ali en el Madison Square Garden de Nueva York.

El estadounidense regresaba al boxeo tras tres años de inactividad y, fiel a su estilo, realizó sus juegos mentales para desconcentrar al rival, amagando con golpear a Bonavena cuando estaba frente a él.

Lo que Ali no esperaba es que el argentino le seguiría el juego y no se dejaría intimidar por sus puños, acercándose peligrosamente a él y logrando que retrocediera al verse en peligro, provocando la risa de los presentes y del propio Muhammad.
