Caitlin Harrington llegó a pesar 272 kilos.
Tenía 35 años, vivía en Salem, Massachusetts, y durante mucho tiempo creyó que ya era tarde para ella. El volante de su auto le presionaba el estómago cada vez que manejaba, hasta que en la Navidad de 2023 esa presión terminó en algo grave: una infección que la mandó una semana entera al hospital. Ahí entendió que su cuerpo le estaba pidiendo ayuda.

Desde entonces bajó aproximadamente 148 kilos y hoy pesa 124. Pero cuando el número dejó de subir en la balanza, apareció otro problema que nadie le había contado: el exceso de piel colgante que le quedó tras perder tanto peso tan rápido. Antes de todo esto, Caitlin había pasado años atrapada en una comunidad de feederismo, donde hombres la incentivaban a comer sin parar. Hoy trabaja con adultos con discapacidades intelectuales y comparte cada kilo de su proceso con más de 287,000 seguidores en Instagram.
“Me prometí a mí misma que iba a recuperar el control de mi vida”, dice ahora. Y todavía no ha terminado.
