¿Es emocionante, no?”, pensó Iona Hadaway mientras forzaba un anillo demasiado pequeño en su dedo. Lo que empezó como una cena romántica en un restaurante italiano, terminó con una carrera hacia emergencias.

Jacob Bugliarello, de 20 años, le propuso matrimonio con toda la ilusión, pero la emoción de Iona, de 23, fue tal que ignoró que la joya apenas pasaba por su nudillo.
Luego de intentar sacárselo con jabón líquido y hasta cuerdas, el dedo comenzó a hincharse peligrosamente. En el hospital, los médicos fueron claros: de haber esperado a la mañana siguiente, habría perdido el dedo por falta de circulación.

“Ahora estoy comprometida, pero no lo siento porque no tengo mi anillo”, confesó la joven después de que tuvieran que cortar la joya para salvarle la mano. Por suerte, la boda es en 2027, lo que les da tiempo para ajustar la talla.

