Solo quería un chapuzón y terminó con una historia de supervivencia.
Maxime Rancourt se consideraba a sí misma una buena nadadora, pero no pudo contra las peligrosas olas de Kelly’s Cove, una zona de Ocean Beach ubicada justo debajo de la histórica Cliff House, en San Francisco.

El lugar es conocido por los servicios de emergencia por las extremas corrientes del mar. La mujer, confiando en su habilidad de natación, ingresó al mar para darse un chapuzón de agua fría. Sin embargo, en cuestión de segundos, la fuerza del océano la arrastró unos 15 metros lejos de la orilla. Por desgracia, no llevaba puestos sus anteojos y su visibilidad era baja, por lo que nadó desesperadamente hacia una pared rocosa para evitar ahogarse.

Durante aproximadamente 30 minutos, Maxime tuvo que escalar y moverse de lado a lado para evitar que el fuerte oleaje la golpeara y la devolviera al mar. Debido a lo filozas que eran las rocas, sufrió múltiples raspaduras en todo el cuerpo mientras resistía a la espera de ayuda.

Pudo ser su fin. No tenía cómo pedir ayuda, pero por fortuna, una persona la divisó en la distancia y llamó al 911. El equipo de rescate costero del Departamento de Bomberos de San Francisco acudió al lugar y logró ponerla a salvo en pocos minutos. Maxime sobrevivió solo con heridas superficiales y, en una posterior entrevista televisiva, pudo contactar a los bomberos para expresarles en persona su profunda gratitud por haberle salvado la vida.

@Abc7News
La imagen de ella colgando en bikini en un acantilado se volvió rápidamente viral, y será un suceso que, de seguro, nunca olvidará.
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