Laura Young, comerciante de antigüedades en Austin, Texas, tenía buen ojo para las gangas. En 2018 encontró un busto de mármol de 24 kilos escondido bajo una mesa en una tienda Goodwill, con una etiqueta de apenas 34,99 dólares. Lo compró, lo acomodó en el asiento del copiloto y se lo llevó a casa sin sospechar lo que tenía entre manos.

Después de consultar con casas de subastas y expertos, la verdad la dejó helada. Era una escultura romana auténtica, con casi 2.000 años de historia. Había pertenecido a la colección del rey Luis I de Baviera y se exhibía en el Pompejanum de Alemania, hasta que el edificio quedó destruido durante la Segunda Guerra Mundial y la pieza desapareció sin dejar rastro.

Nadie sabe con certeza cómo terminó bajo una mesa en Texas, aunque los expertos creen que un soldado estadounidense la trajo consigo al regresar de la guerra. Como Baviera nunca cedió legalmente la propiedad, Young no pudo quedarse con el busto ni venderlo. Tras años de negociaciones, la pieza se exhibió temporalmente en el Museo de Arte de San Antonio antes de volver a Alemania en 2023. Aunque nunca recibió una tasación oficial, los expertos coinciden en que se trata de una pieza de valor histórico incalculable.

