Una mujer de 58 años en Corea del Sur fue condenada a 7 años de prisión por mutilar a su esposo mientras dormía y arrojar lo cortado por el inodoro de una cafetería en la isla de Ganghwa. Su yerno la ayudó sujetando a la víctima y recibió 4 años. El motivo: sospechas de infidelidad. 💔
Hay quienes dicen que la pena fue demasiado baja y que un ataque así, sin importar el contexto, es un crimen brutal que merece mucho más cárcel. Otros argumentan que la traición extrema puede llevar a una persona al límite, y que la justicia debería considerar el sufrimiento emocional detrás de la agresión. ⚖️

¿La infidelidad puede explicar —aunque no justificar— una reacción tan extrema? ¿O un crimen es un crimen sin importar lo que haya pasado antes? 👇
