Marta Beatriz Echaul no se levanta antes de las 8.
Lee las noticias y, cerca del mediodía, sale de su casa en Retiro rumbo a Pompeya, donde la espera Santa Marta, la empresa de transporte que sigue dirigiendo a sus 100 años. Va al volante. Renueva su licencia todos los años y dice sentirse muy segura en la calle.

Cuando le preguntaron por su secreto de longevidad, la respuesta desarmó cualquier manual: nunca fue al gimnasio, no camina y come de todo. “Todo el mundo quiere saber mi secreto, pero es imposible decirlo”, contó. Sí tiene un consejo para las mujeres: que nunca vendan su auto, “porque eso es la libertad”. Para ella, es la extensión de sus brazos.

Quedó viuda hace muchos años y sigue viviendo a su manera: su círculo íntimo es su hija y un nieto (“somos pocos, pero muy unidos”) y todavía se reúne a comer con varios matrimonios amigos, aunque algunos ya no pueden caminar. Para ella, lo importante es vivir y no vegetar.
