
Clara Meadmore nació en Glasgow en 1903 y tomó una decisión a los 12 años que sostuvo hasta el último día de su vida: nunca se casaría, nunca tendría pareja.
Vivió dos guerras mundiales, trabajó como secretaria, sirvió en el ejército en Egipto y se retiró sola en Cornualles. Nunca le faltaron propuestas de matrimonio, pero las rechazó todas. “Nunca estuve interesada en el sexo”, confesó en una entrevista por su cumpleaños 105. Para ella, el secreto no tenía nada de misterioso: caminar mucho, tomar alguna copa de vino de vez en cuando y evitar lo que llamaba “un lío”.

Murió en 2011, a los 108 años, sin haberse identificado nunca como asexual ni haber sentido que le faltó algo. Solo estuvo, según sus propias palabras, ocupada con otras cosas.

